Biografía de Emprendedores
Area de Negocios: Naviera
onassis.jpg (11601 bytes) Onassis: su primer millón lo gano en Bs. As.

En el cielo de los super-millonarios pocos han brillado con tanta fuerza (y con luz propia) como Aristóteles Onassis. De una audacia sin límites, seductor, rápido. espléndido amigo y temible adversario, supo atraer sobre sí ai mismo tiempo la admiración y el rechazo. Su vida alimentó durante años a la prensa del jet-set internacional, que explotó sus debilidades, y exaltó sus fortalezas, transformándolo en un Midas moderno, que convertía en oro todo lo que tocaba.

Coleccionita de millones y amante de sostener relaciones con personalidades, pudo jactarse de ser íntimo de Winston Churchill y llevar al altar nada menos que a la viuda de John Kennedy. Decenas de biografías reseñaron al detalle un inventario de grandezas, y también de miserias. Sin embargo, muy pocos escritos hablan de sus humildes orígenes, cuando rentaba un cuartito en una pensión de la calle Corrientes, a pocos metros del obelisco, y soñaba con hacer fortuna como importador de tabaco.

POBRE NIÑO RICO

Aunque en muchos aspectos Onassis fue la viva imagen del "self made man", la verdad es que nació en una familia acomodada. Su padre, Sócrates, era un próspero comerciante de Es mirna, cerca de la frontera con Turquía, que se hizo rico vendiendo tabaco. La prematura muerte de su esposa, cuando "Ari" contaba con sólo 6 años, y su posterior boda con una mujer mucho más joven, de nombre Helena, distanciaron a padre e hijo. Las pésimas notas que este traía del colegio y las quejas de sus profesores por su carácter rebelde e indisciplinado, no ayudaban a mejorar las cosas. "Sus compañeros lo adoraban, pero sus profesores le temian "recordaba un antiguo condiscípulo". Era alguien que despertaba sentimientos encontrados, pero jamás indiferencia. Al cumplir 16 años, cuando muchos de sus compañeros, ya recibidos, partían rumbo a prestigiosas universidades europeas, él había fracasado en los exámenes y su futuro parecía incierto. Al verlo afligido, un amigo se acercó para consolarlo: "-No te preocupes, Ari. El año próximo puedes volver a intentarlo y te irá bien. - Idiota, replicó Onassis, ¿crees acaso que me voy a quedar en esta ciudad? Para mi, en esta ciudad, son todos muy pequeños. No necesito diploma. Un dia te maravillarás de lo que llegaré a hacer" Ese mismo año, la invasión turca haría cambiar de pronto el escenario y la adversión le ayudaría, a templar su carácter. Esmirna fue ocupada y las tropas turcas asesinaron sin piedad a muchos ciudadanos prominentes. El padre de Onassis conservó la vida, pero sus propiedades fueron confiscadas y él fue a parar a la cárcel. Con sólo 16 años, "Ari" se convirtió de pronto en el principal sostén de la familia, y nadie duda que esa dura prueba, despertó en él lo que los sociólogos llarnan el "factor Fénix" ayudándolo a emerger victorioso y fortalecido de las calamidades. Uno de los biógrafos del "griego de Oro" el francés Poissant, dice: "De la tragedia de Esmirna emergió el "Onassis ganador", cobrando, gracias a probarse a si mismo que era capaz de enfrentar y derrotar a las circunstancias adversas, una fe inquebrantable en sus propias fuerzas, una cualidad que acompaña como la sombra al cuerpo, a la gente de éxito en la vida". La prisión donde visitaba a su padre, las lágrimas de sus hermanas menores reducidas a harapos, y hasta la sensación física del hambre.

NACE UN SEDUCTOR

"La fortuna sonrie a los audaces", era su idea-fuerza en esos días difíciles en los que debió empeñar todo su talento para sobrevivir, y lograr la liberación de su padre. Utilizando sus dotes naturales de seductor, se puso bajo el ala de la mujer del general que usurpaba la residencia de los Onassis. Con regalos de añejos licores y perfumados cigarrillos, fue ganando la confianza de los invasores, a quienes les conseguía baratijas, además de alcohol de contrabando.

Así descubrió su natural habilidad para las relaciones públicas, que serían una de las claves de su buena fortuna.

Descalificado como colaboracionista y "camaleón", Onassis había logrado desarrollara como pocos la virtud de ponerse en la situación de su interlocutor. "Por lo general, descubri que si uno le facilita las cosas a la gente, se gana su simpatia".

El hecho es que durante el año que su padre pasó en prisión, Ari no sólo se las ingenió para mantener a la familia, sino que además logró que lo liberaran. De carácter espartano, Sócrates no reconoció el papel providencial desempeñado por su hijo, y este se resintió por la ingratitud paterna, precipitando una decisión que venía madurando desde hacía tiempo: probar suerte en América.

DESEMBARCO EN BUENOS AIRES

Su primera meta era Estados Unidos, pero en 1923 el cupo de inmigración para griegos estaba completo y decidió embarcarse rumbo a la Argentina, donde tantos griegos habían alcanzado la fortuna.

Un 21 de setiembre, con 17 años cumplidos, Aristóteles Onassis descendía en Puerto Madero, para alojarse en el hotel de emigrantes. Llegó 31 país con una valija vieja en la mano y 450 dólares en el bolsillo. Pero lo más importante era su firme determinación de encontrar en este nuevo mundo, lo que la vieja Europa, agotada por guerras y conflictos, le estaba negando.

Sin diploma, sin oficio, sin dinero ni relaciones influyentes, Ari debió arremangarse para realizar todo tipo de tareas: lavaplatos, albañil, hasta que, seis meses después, pudo entrar como aprendiz de electricista en la United Telephone, que por ese entonces administraba ENTel. Un compañero de tareas le comentó un día que "se oian cosas interesantes" filtrando las conversaciones de los pasadores de apuestas. Pero Onassis estaba en otra cosa. Pidió ser transferido al equipo nocturno, en el que para no aburrirse cuando no había trabajo, realizaba "espionaje telefónico". Una noche, interceptó una conversación en inglés, donde dos caballeros, supuestamente vinculados con las altas finanzas, hablaban del revuelo que produciría en la Bolsa de Comercio, la noticia de la compra -hasta ahora mantenida en secreto-del más importante frigorífico de la Argentina, por parte de un grupo de capitalistas norteamericanos.

No hay que ser adivino para deducir que a primera hora del día siguiente, Onassis golpeaba la puerta de un respetable comisionista de Bolsa, con instrucciones precisas para comprar 2.500 acciones. El hombre se vio sorprendido por la determinación del muchacho, pero la sorpresa cedió a la admiración cuando debió liquidarlas, sólo 48 horas después, a tres veces el valor de compra. Cuando quiso indagar el origen de tan oportuna información, recibió del joven telefonista el silencio por respuesta.

Mientras contaba los frutos de su "primer golpe" de fortuna, unos 7.000 dólares, decidió qúe había llegado el momento de emprender un nuevo negocio: importar tabaco desde su Grecia natal. Por las dudas, conservó su trabajo nocturno en la compañía telefónica: habia descubierto que una información oportuna es como un as en la mano de quien sabe utilizarlo.

SER SU PROPIO PATRON

- Con plata en el banco y una estrategia de negocio bien definida, pensó que debía adaptar su imagen a su nuevo "status" émpresario. Se mudó a un coqueto departamento de la avenida Alvear, se hizo dos trajes a medida, y puso manos a la obra.

Para entonces, el tabaco griego disfrutaba en Buenos Aires de cierta reputación. Incluso se lo consideraba entre los de mejor calidad, pero sólo lo conocían unos pocos, debido a problemas en la importación.

Existía un mercado "insatisfecho", y era allí donde Onassis encontraría su primera oportunidad como empresario. Escribió a su padre y se presentó a sí mismo como el introductor ideal del tabaco griego en la Argentina. Tenía los contactos, conocía el negocio, disponía de capital. El padre suspiró complacido por descubrir que Ari hubiera sentado cabeza, y despachó el primer embarque.

Los primeros pasos fueron decepcionantes . Onassis distribuyó muestras entre varios fabricantes menores de cigarrillos, pero no pasó nada. Sin desanirmarse planeó una nueva estrategia, recurriendo a sus dotes de relacionista público. Buscó el contacto apropiado que lo llevara al despacho de Juan Gaona, Director propietario de Piccardo una importante tabacalera del país. Desplegando su astucia de vendedor Onassis convenció al acaudalado empresario que incluyera tabaco griego en la mezcla de sus cigarrillos. Incluso esbozó ante Gaona algunas ideas publicitarias para el lanzamiento de las nuevas marcas.

Gaona, que además de conocer su negocio era un buen catador de hombres, percibió que ese joven griego tenía algo especial, que auguruba un excelente futuro. Onassis obtuvo su primera orden de compra por U$S 10.000 dólares, para entonces una cifra fabulosa (un auto 0 km. costaba 2.000 dólares).

Este filón fue el comienzo de su gran fortuna. El segundo pedido subió a U$S 50.000 y, alentados por el éxito alcanzado por Piscardo con los cigarrillos con mezcla de tabaco griego, otras firmas se sumaron.

Envalentonado por este éxito, se lanzó a producir cigarrillos por su cuenta, sin descuidar el negocio de importación. Alquiló un local de 400 metros en la Avenida Independencia y contrató compatriotas suyos sin empleo. En la década del veinte, la marca "Grecos" fue lanzada en el Plaza Hotel con bombos y platillos, posicionándose como un cigarrillo para la high society. La anfitriona de la fiesta de lanzamiento fue Antonella Giuuti, una soprano del Colón que se había metido a la sociedad porteña en el bolsillo. Ari tenía 23 años y ella 34, pero nació entre ellos un romance apasionado, que preludió el que más tarde sostendría con otra diva: María Callas. - l

ATRAPANDO AL DESTINO

Una tarde, en el palco de socios del Jóckey Club del hipódromo, donde el "tout Buenos Aires" apostaba a los burros y bebía champagne francés, su amiga le presentó al hombre que despertaría en él la ambición de transformarse en magnate naviero: Nicolás Mihanovich.

Don Nicolás era, en su esplendor, el tipo humano con el que Onassis quería identificarse, unía a una clara visión empresaria, el encanto personal de quien disfruta haciendo lo que hace. Mundano, gran conversador e infatigable viajero, Mihanovich fue para el intrépido entrepreneur", una especie de mago o prestidigitador, que lo deslumbraba con sus trucos para salirse con la suya en cualquier terreno. Aquí Ari desarrolló otra de sus cualidades: saber escuchar. Quienes lo llegaron a conocer se asombraban de su memoria, que absorbía como una esponja todo lo que oía, cuidando de arrimarse siempre a quienes hablaban con autoridad. "Si Dios nos dio dos oidos para escuchar y sólo una boca para hablar, debe ser que debemos oir el doble de lo que hablamos", razonaba el griego.

De esta estrecha amistad, que luego se prolongara en Europa y los Estados Unidos, donde Nicolás Mihanovich tuvo oportunidad de apreciar cuanto había progresado el "discípulo", surgia una pasión por los barcos. Poco apoco fue dejando el negocio del tabaco y los cigarrillos, que lo habían hecho rico, por su nueva carrera de empresario naviero. Después de la Primera Guerra Mundial, se intensificaron notablemente los fletes marítimos y el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo en el Golfo Pérsico demandaban embarcaciones apropiadas.

El primer eslabón de la cadena de navíos (su flota llegó a contar con 500 de diversos calado) se lo compró a Mihanovich por 20.000 dólares y no tuvo buen final. Luego de invertir en calafatearlo, una tormenta que azotó al puerto de Montevideo lo mandó a pique. Este contratiempo, lejos de desanimarlo, lo impulsó a tomar la decisión de su vida. Vendería todos sus intereses en la Argentina y se establecería en Londres, por esa época, la "capital del mundo marino".

Cuando embarcó en el Cabo San Roque con destino a Europa, Aristóteles Onassis echó una última mirada a Buenos Aires; sabía que era su despedida. En 1932 tenía 26 años, casi un millón de dólares en un pequeño banco de Suiza y la pasión de emprender nuevos proyectos. Pero esta es otra historia...

Pedro Ayerza

N. de la D.: El presente articulo es un resumen del trabajo ganador del Concurso de Chispas Activadas que auspiciara nuestra revista.

 Principal - Proyectos - Capacitación - Programas  Gubernamentales - Financiamientos - Publicaciones
Asesores - Comercio Exterior - Franquicias - Emprendedores de Venta - Apoyo Informático